Hay un momento en las fiestas asturianas que descoloca a quien no lo ha visto nunca: la música se para, la gente se coge de la mano formando un corro enorme, y empiezan a cantar mientras se mueven despacio. Sin gaita, sin tambor, solo voces. Eso es la danza prima, el gran baile popular de Asturias, y probablemente lo más antiguo que vas a ver aquí. No hay coreografía que aprender ni traje que llevar: la danza prima se baila entrando en el corro.
El baile de todos
La danza prima es, junto con el corri-corri y el pericote, la danza ancestral de los asturianos. Pero tiene una diferencia importante con las otras dos: mientras el corri-corri y el pericote están circunscritos a un ámbito geográfico muy delimitado, la danza prima se baila, con numerosas variantes, en prácticamente todo el territorio de la región.
Es una especie de hermanamiento entre quienes la bailan, ejecutada en determinadas noches, en un rito pagano o en una celebración religiosa, acompañada del canto de distintos romances. Los expertos coinciden en su antigüedad, aunque discrepan en el origen: unos lo sitúan en Grecia y otros en la cultura celta.
Se canta, no se toca
Lo que la hace especial es que la música la ponen los propios danzantes. Se canta un romance —una historia larga, en verso, de las que se transmitían de memoria— y el corro avanza al ritmo del canto. Sin instrumentos. En una fiesta llena de gaitas y tambores, la danza prima es el momento en que todo eso se calla.
Por eso funciona en cualquier sitio y por eso ha sobrevivido: no necesita músicos contratados. Necesita gente que se sepa la letra. Ahí está también su fragilidad, porque los romances se pierden en cuanto una generación deja de cantarlos.
El corri-corri de Cabrales
El corri-corri de Cabrales es una de las danzas que más han dado que hablar y escribir a los folcloristas, y seguramente la de origen más antiguo que se conserva en Asturias. Está reconocida dentro del patrimonio cultural inmaterial. Requiere elementos materiales muy concretos: los trajes de aldeana cabraliega y de cabraliegu o bailín, la música y el canto, y los instrumentos —tambor y pandorios.
A diferencia de la danza prima, esta no se improvisa ni se aprende mirando: es una danza de un valle concreto, con su indumentaria y sus reglas, mantenida por la gente de allí. Verla es otra cosa distinta a bailar; aquí toca mirar.
Dónde te la vas a encontrar
En las romerías. Multitud de danzas se dan en Asturias, y se bailan en las romerías y en cualquier ocasión donde suene una gaita y un tambor. La danza prima suele salir al final de la fiesta, cuando ya ha comido y bebido todo el mundo y alguien empieza a formar el corro.
Si estás pasando una temporada aquí y te toca una, la recomendación es simple: entra. No hace falta saberse la letra —la mayoría del corro tampoco se la sabe entera— y nadie va a mirarte los pies. La danza prima es un baile de manos, no de pies, y su único requisito es que haya gente suficiente. Ser uno más es exactamente el papel.