Una noche de verano en un pueblo de la Costa Brava, en la plaza o al lado del agua, hay un grupo de tres o cuatro personas cantando canciones lentas sobre el mar y sobre Cuba, y una olla grande donde alguien está prendiendo fuego a ron con azúcar. Eso es una cantada de havaneres con rom cremat, y en Cadaqués se hace como en toda esta costa. Es una costumbre que nació de una historia real de ida y vuelta al otro lado del Atlántico, y que hoy es probablemente la forma más bonita que hay de pasar aquí una noche de agosto.
Canciones que vinieron de La Habana
Las havaneres tienen su origen en la Cuba del siglo XIX, concretamente en su capital, La Habana, de la que toma nombre la música. Nacieron allí, y fue la influencia de los indianos —los que iban y volvían de América— la que las trajo a Cataluña, especialmente entre los pescadores, que las cantaban en las tabernas.
Es exactamente la misma corriente que construyó las casas indianas del paseo de Cadaqués: el mismo tráfico de gente, de dinero y de barcos, pero en su versión inmaterial. Los que volvieron trajeron ladrillo y azulejo, y trajeron canciones. Las canciones han durado más.
Qué es el rom cremat
El rom cremat es una bebida hecha con ron, café, azúcar y especias. Se prepara en una olla o cazuela grande, se prende y se deja arder mientras se remueve, y se sirve caliente. Está asociado a los pescadores y se cree originario de la Costa Brava.
La tradición de acompañar las havaneres con rom cremat nació de esa misma fusión y sigue siendo uno de los momentos centrales de la noche. Y funciona por una razón muy práctica además de simbólica: una cantada se hace de noche, al aire libre, junto al mar, y a las once de la noche en la Costa Brava hace fresco.
Una costumbre que se hizo enorme
Con el tiempo esta tradición de canto arraigó en los pueblos costeros hasta el punto de que hoy pocas fiestas mayores se celebran en Cataluña sin una cantada de havaneres. La primera Cantada d'Havaneres de Calella de Palafrugell se celebró en 1966, recogiendo muchas havaneres que se cantaban por toda la Costa Brava, y es la que popularizó el formato.
Muchos grupos actúan regularmente en las cantadas de Calella de Palafrugell, l'Escala, Cadaqués y otros pueblos de la costa. Es decir: no es una recreación montada para el verano, es un circuito vivo con sus grupos, su repertorio y su público, que en buena parte se sabe las letras.
Cómo se va a una cantada
De pie o sentado en el suelo, sin reserva, y llegando pronto si quieres sitio. Las cantadas suelen ser gratuitas y al aire libre, y la mecánica es que la gente cante desde abajo — no es un concierto en el que se escucha en silencio, es un sitio donde se canta.
Se programan sobre todo en verano, dentro de las fiestas mayores y las agendas municipales, así que hay que mirar el programa del pueblo esos días. Para quien pasa aquí una temporada, es el plan que mejor mezcla: no hay que entender nada, no cuesta nada, y a las dos canciones ya estás dentro. Se sale de una cantada con la sensación exacta de haber estado en el sitio y no de visita.