La Fira de Santa Llúcia se monta en diciembre delante de la catedral de Barcelona, en la plaza de la Catedral, con cientos de paradas, y se extiende varias semanas. Está documentada desde 1786, lo que la convierte en el mercado de pesebres más antiguo del mundo.
Delante de la catedral, cada diciembre, se monta un mercado de casetas de madera que vende cosas muy concretas: figuritas de barro, corcho, musgo, puentes diminutos, molinos, pozos, establos. Es la Fira de Santa Llúcia y está documentada desde 1786, lo que la convierte en el mercado de pesebres más antiguo del mundo. Doscientos cuarenta años vendiendo lo mismo en el mismo sitio. Se puede ir sin intención de comprar nada y salir, de todas formas, con una oveja.
1786, y quién lo escribió
La fecha más antigua conocida de la feria corresponde a 1786. Lo sabemos por la crónica de Rafael Amat, el escritor catalán del siglo XVIII conocido como el Baró de Maldà, que describió la festividad de Santa Llúcia el 13 de diciembre: la celebración en la capilla y el altar de la catedral, y fuera, en los claustros, una feria en la calle con muchas paradas de pesebres, con figuras de barro y de cartón, imágenes de santos y pastores, bueyes y mulas y otras bestias.
Es exactamente lo que se vende hoy. Cambia el envoltorio y no cambia el género. La importancia de la feria la atestiguaron dos figuras de la cultura catalana: el propio Baró de Maldà y el folclorista Joan Amades.
Un solo día, y luego todo diciembre
Al principio la feria se celebraba un único día: el 13 de diciembre, festividad de Santa Llúcia. En el siglo XIX las ferias de pesebres se hacían en tres días y en tres sitios: por la Purísima y por Santa Llúcia en la plaza de la Catedral, y por Sant Tomàs en las plazas del Pi, de Sant Josep Oriol y del Born.
Hoy se extiende varias semanas de diciembre y ocupa la plaza de la Catedral con cientos de paradas. Pero esa concentración original explica por qué está donde está: la feria nació pegada a la iglesia de la que salía la gente el día de la santa.
Qué se compra aquí de verdad
Lo clásico es la cueva del nacimiento, pero también los Reyes, los pastores y el caganer — la figura que se esconde en un rincón del pesebre y que es una de las señas de identidad más queridas y más difíciles de explicar de esta cultura. Y todo lo que hace falta para construir el paisaje: puentes, fuentes, molinos, pozos, establos, y el corcho, el musgo y el mirto para el terreno.
El pesebre catalán no es una figura, es una maqueta que la familia monta y va ampliando cada año. Por eso la feria vende piezas sueltas: la gente viene a completar lo que ya tiene. Ese es el gesto entrañable del sitio — gente eligiendo con mucho cuidado una gallina de dos centímetros.
Cuándo ir
En diciembre, y entre semana si puedes: los fines de semana la plaza de la Catedral es de las zonas más saturadas de la ciudad. La feria suele acompañarse de un árbol grande en el centro de la plaza y de actividades alrededor.
Si estás pasando el invierno en Barcelona, esta es de las pocas cosas navideñas de la ciudad que no son un montaje reciente. Lleva aquí desde antes de la Revolución Francesa, se hace en el mismo sitio y vende las mismas figuras. Comprar un caganer no es un chiste de turista: es participar en algo con doscientos cuarenta años de continuidad.
Preguntas rápidas
¿Cuándo es mejor ir a la Fira de Santa Llúcia?
En diciembre, y entre semana si puedes: los fines de semana la plaza de la Catedral es de las zonas más saturadas de la ciudad.
¿Qué se compra en la Fira de Santa Llúcia?
Lo clásico es la cueva del nacimiento, los Reyes, los pastores y el caganer, además de puentes, fuentes, molinos, pozos y establos, y corcho, musgo y mirto para el terreno.
¿Qué día es Santa Llúcia?
El 13 de diciembre. Al principio la feria se celebraba un único día, el de la festividad de Santa Llúcia.